¿Manifiesto?

5 de Febrero – Antonio Correa – Columna

Siempre son interesantes los ejercicios que buscan darle densidad intelectual y proyección a las ideas en el espacio político, sobre todo cuando una coalición intenta alinear sus fuerzas en miras a un futuro gobierno. Por eso, el manifiesto “Hacia una centroderecha liberal y solidaria” firmado por varios diputados de derecha, debe valorarse por el esfuerzo que implica, pero al mismo tiempo debe juzgarse seriamente en miras a que rinda el ambicioso objetivo que sus autores le han dado: configurar la derecha del futuro.

Quedar desfasados respecto al electorado que representan como perder la adhesión de los chilenos moderados, parecen ser los dos temores que impulsan este manifiesto. Con dicha preocupación en mente, se apunta como a un enemigo de esta renovación una cierta “imposición desde arriba” y que el Estado “u otras instituciones” ejerzan un tutelaje sobre la vida personal y las decisiones de los individuos. Las derechas en democracias avanzadas, nos dice el documento, han dado pasos en torno a temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, entonces, ¿por qué no hacerlo también? La segunda parte del manifiesto es una valoración de la solidaridad como principio que permite acoger a los postergados por nuestra sociedad.

El esfuerzo es sugestivo, pero pasa por alto que documentos con tan altas pretensiones deben conseguir mayor profundidad si aspiran a delinear escenarios y dibujar caminos de salida (sobre todo si buscan innovar). Las declaraciones generales llenas de buenas intenciones solo alcanzan, quizás, para abrir el diálogo o provocar una respuesta. Por ejemplo ¿qué desfase les preocupa? ¿sólo en los temas que llamarían valóricos? ¿qué hacer si la idea de libertad, como la entiende la derecha, queda desfasada? ¿deberá ser adaptada y tomar la libertad de izquierda? Dudo que los firmantes defiendan algo así, pero al dejar tantos vacíos abren espacio para críticas tan ridículas como la anterior.

Por otra parte ¿acaso es posible un Estado que no ejerza cierto nivel de tutelaje? ¿Es la obligación de pagar impuestos un tutelaje injusto? ¿Se busca promover un Estado mínimo? ¿Es compatible, un Estado con esas características, con la idea de solidaridad que promueven los diputados? ¿No impone la solidaridad cierto tutelaje y obligaciones, directas o indirectas, para con los demás ciudadanos? ¿Qué entienden por solidaridad?

Es verdad que la derecha debe plantearse nuevos horizontes para evitar un posible desfase, pero al mismo tiempo debe evitar cometer dos errores. El primero es creer que el electorado al que representa es una élite social y económica que promueve ciertas agendas, pero en realidad no tienen peso más allá de esa misma élite. Tomar las banderas que izaron Amplitud y Ciudadanos tendrá las mismas consecuencias en el orden electoral junto con abrazar un relato que al corto andar quedará vacío –si el horizonte al que se aspira es mayor a tres años– . En segundo lugar, cuando se intenta reordenar un sector político hay que tener el doble de cuidado porque hay un gran riesgo de desdibujar la colación por tratar sin profundidad y con adjetivos desmedidos temas importantes. “Fundamentalismos”, “discriminación”, “doctrinas excluyentes” no parecen adjetivos apropiados para calificar a aquellos con quienes se busca abrir un diálogo “humilde”. O se pretende convocar solo a una parte de dicha coalición o el documento es demasiado general como para atribuírsele nada, pero algo no calza.

Este nuevo manifiesto invita a un diálogo necesario, pero que debería mirar más las preocupaciones sociales de su electorado que la agenda de la élite social de la que provienen algunos de sus dirigentes. Para conformar una derecha social verdadera no basta la simple mención de la solidaridad, sino que es necesario reflexionar más sobre desigualdad, comunidad, segregación urbana, migraciones, concentración económica y política –entre otros–. En definitiva, se echa de menos una reflexión contextualizada de la libertad, porque como se ha insistido desde otros sectores de la derecha, solo hay libertad en el contexto de una comunidad que la hace socialmente posible.