José Antonio Viera-Gallo: “El PS nunca ha estado cómodo con el PC”

14 de junio – 2019 – Noticias

En un análisis profundo de la situación política del país y del mundo, el ex ministro de Bachelet, reconoce en esta entrevista que el socialismo actualmente está en crisis.

Por Pablo Valderrama, director ejecutivo de IdeaPaís

El abogado José Antonio Viera-Gallo vuelve a la palestra a raíz de las recientes elecciones internas del Partido Socialista, en el que milita hace años. Hijo de diplomático vivió en diferentes países durante su niñez, experiencia que revivió cuando ejerció como embajador de Chile en Argentina durante el segundo mandato de Michelle Bachelet. Su carrera política comenzó muy joven como subsecretario en el gobierno de Allende, para luego vivir en el exilio durante la dictadura de Pinochet. En democracia fue diputado en dos períodos y senador por Concepción por uno. En 2007 fue nombrado Ministro Secretario General de la Presidencia, en el primer gobierno de Bachelet.

¿Por qué es socialista?

Porque hasta ahora el socialismo ha tenido la capacidad de irse adaptando a las distintas transformaciones del capitalismo, con el propósito de hacerlo más humano y justo.

¿Está en crisis el socialismo?

Vamos por parte. El partido socialista francés está en una crisis completa. Menos mal que surgió el señor Macron porque eso impidió que ganara la señora Le Pen. En Alemania subsiste bien ahí en alianza con la democracia cristiana, es como lo más sólido hoy. El partido social demócrata ha sido muy derrotado en general en la Europa oriental. En Italia el partido democrático que surgió de la unión de muchos partidos progresistas está en una situación muy difícil.

¿Cómo se explica esa debacle?

Con la crisis de 2008 la gente sintió por primera vez, después de la guerra, que el futuro podía ser peor que el pasado. Entonces, el impulso que se había ganado se fue para atrás. En los momentos de crisis, viene la no revolución, ya que la gente quiere seguridad, ¿y quién da seguridad? El poderoso, el hombre fuerte, el que dice que va a poner orden, que va a combatir la delincuencia. Eso es lo que nos pasa. Es una fase de reflujo de los movimientos progresistas en el mundo, que supone ponerse al día con los desafíos actuales.

Se trata de ciclos, después la gente se desilusiona de estas promesas autoritarias.

Más allá de la historia personal, desde el punto de vista ideológico, ¿qué es lo que lo separa de la derecha?

Dos cosas: en general la derecha está conforme con lo que hay, sobre todo la más conservadora. Son muy desconfiados de los cambios, creen que puede trastocar el orden. Yo, al contrario, creo que el mundo es cambio y no hay posibilidad de statu quo.

Lo segundo, es que la derecha ha tendido no solo a aceptar el capitalismo, sino que a subrayar sus virtudes, con una mirada ortodoxa, sobre todo en Chile, pues en otros países son más equilibrados. Yo veo los defectos de este sistema y quiero contribuir a corregirlos, adelantar los tiempos de nuevas formas de organización de la sociedad. La gente de izquierda tiene algo de utópico, lo importante es que no caiga en puros sueños, sino que viva en el mundo real.

¿Considera que el Partido Socialista chileno estaría cómodo en alianza con el Partido Comunista y el Frente Amplio?

El PS nunca ha estado cómodo con el PC porque tienen muchas diferencias.

Pero conviven, ¿o no?

Están en la oposición, pero no tienen todavía una confluencia hacia una alternativa. Hay que hablar después de las municipales, ahora es muy difícil saberlo.

¿Cree que le juega a favor mantenerse en este bloque donde se nota que no están cómodos unos con otros?

No, porque hay muchas diferencias, entonces no fácil.

“Lo que necesita la izquierda es un segundo impulso intelectual”

Fernando Atria ha señalado, por ejemplo en su libro “Neoliberalismo con rostro humano”, que una parte de la izquierda renunció a hacer una crítica más sustantiva al neoliberalismo, ¿comparte el punto?

Leí el libro cuando era un borrador y le sugerí que cambiara el título, pero no me hizo caso. Me parece demasiado peyorativo el título que le dio. Creo que las realidades no cambian simplemente porque uno enuncie una crítica o un pensamiento, pues siempre es más porfiada. Por lo mismo, creo que hay que estar adentro del sistema para ir apuntando a procesos que lo vayan transformando, introduciendo gérmenes en la sociedad. Esto toma tiempo, no es de la noche a la mañana. En ese sentido, el libro de Atria sufre de impaciencia.

¿A qué gérmenes se refiere?

El más importante es el avance de la gratuidad, salir de la lógica del lucro o del mercado. Ahí lo más significativo es internet: una red sin dueño, comunista, lo que la convierte en un bien público que influye en todo el funcionamiento del sistema.  

Lo otro es lo que anuncia el famoso libro del señor Rifkin que se llama ¨La sociedad del costo marginal cero¨. En él plantea que los avances de la ciencia van abrir espacios a lo colectivo, lo que choca con los usos meramente individuales de hoy. La ciencia abrirá nuevos espacios, lo cual me hace ser optimista, pues el futuro de la humanidad no va a ser el capitalismo. Ahora, si pasará en cien o doscientos años más, eso no lo sabemos.

Cree que desde el punto de vista intelectual, ¿la política se está renovando?

Ha habido un esfuerzo en la derecha en sus nuevas generaciones. No sé cuánto de eso influye en los partidos o en el gobierno, pero por lo menos lo hace en las opiniones que se dan en los diarios, en la conversación. Es algo nuevo, que no existía antes en la derecha chilena tradicional, que era más bien desconfiada de los intelectuales.

En el caso de la democracia cristiana también existe algo, no tan potente, pero algo hay. En el caso de la izquierda, se apagó, se terminó. La izquierda está necesitada de una renovación.

¿Y en el Frente Amplio?

No. De ahí no va a surgir fácilmente una renovación intelectual.

¿Y Fernando Atria o Carlos Ruiz?

Me refiero a un esfuerzo más colectivo de renovación de la política. Caído el muro de Berlín, hubo un esfuerzo grande de renovación para decir que lo que queda en pie de la izquierda es el socialismo democrático. Pero ese socialismo democrático ha tenido demasiadas vicisitudes desde el ‘89, algunas bastante malas.

Lo que necesita la izquierda es un segundo impulso intelectual: renovar sus ideales y planteamientos a lo que es el mundo global de hoy. Tiene que haber un sistema que compatibilice las posiciones democráticas, ojalá lo más avanzadas posibles, con un bienestar económico-social de las personas, dentro de las condiciones del capitalismo global. El gran peligro de hoy son las involuciones autoritarias.

El descuadre de la política

Si usted fuese doctor y tomara a la política chilena como paciente, ¿qué diagnóstico le daría?

Chile está bien. Nuestra sociedad tiene muchos problemas, pero si uno mira la región, nuestra sociedad va por buen camino, progresando. A ratos con más sentido social a veces con menos, pero va en un orden.

La política en cambio está muy descuadrada y eso lleva a que los ciudadanos se alejen y desconfíen de ella. Esto es muy negativo porque son esos ciudadanos los que tienen que decidir el rumbo de la sociedad. El ideal sería que mantuvieran una adhesión o convicción a distintas corrientes políticas.  

¿A qué se refiere con ese descuadre?

A desconfianza, lejanía, indiferencia, lo que se expresa en el “me da lo mismo quién gobierne”. Eso es muy preocupante.

La gente no siente esa adhesión que hubo al inicio de la transición, en que era verdaderamente heroico salir de un período de mucha anormalidad. Por el contrario, cuando la sociedad se vuelve más normal, la gente se acostumbra a ese ritmo, hasta que llegan estos líderes carismáticos que hoy están en todas partes: el señor Trump, en Europa hay varios, y aquí podemos empezar por el señor de Guatemala, que es un cómico, tenemos al chavismo, Bolsonaro, suma y sigue.

¿Cree que los políticos ven este descuadre?

No, el mundo político es ensimismado. Yo como estuve ahí me doy cuenta. Está hecho para que se autoalimente, pues la gente no tiene tiempo para reflexionar, está sumida en un activismo permanente. No hay tiempo para nada.

Echo de menos a esos políticos con capacidad para actuar en la coyuntura y con una cierta visión que entusiasme o que conecte con los ciudadanos.

¿Hay hoy algún político que logre hacer eso?

El que más logró eso fue Ricardo Lagos. Pero hoy día, en política activa, no veo a nadie, pues están pensando qué dicen las redes sociales.

Estemos o no de acuerdo con el segundo gobierno de Michelle Bachelet, ¿no hay algo de eso en su presidencia?

La verdad es que soy bastante crítico del segundo gobierno de Michelle Bachelet, pero reconozco que tuvo un mérito, y es que insistió hasta la majadería en dos o tres cosas, y al final logró algo de eso. Priorizar, ordenar y proyectar es muy complicado.

“Hay una incompatibilidad con ser católico y cualquier otra cosa”

¿Por qué es católico?

No me queda otra. Nací dentro de una cultura católica, si hubiera nacido en Arabia Saudita sería musulmán seguramente.

Pero, ¿sigue siendo católico por convicción?

Sí. Me parece que, a pesar de todos sus defectos, es una corriente cultural con muchos valores relevantes y que da una respuesta a la interrogante última de la vida. Aunque, en cualquier caso, esa respuesta es siempre una apuesta, no es una certeza.

Ser católico tiene implicancias prácticas. En ese sentido, ¿se puede ser socialista y católico?

Hay una incompatibilidad con ser católico y cualquier otra cosa. No se puede ser católico y capitalista, o católico y liberal, o católico y conservador.

Un cristiano no debiera estar conforme con el mundo en el que vive porque aspira a uno distinto. La jerarquía de la Iglesia rechazó el socialismo en sus inicios porque estaba muy unida al antiguo régimen. Además, como eran movimientos nuevos, eran muy anticlericales, por lo que se entiende que la Iglesia lo percibiera como un movimiento hostil. Después, termina aceptando muchas de las cosas que condenó. Juan XXIII dice, en una de sus encíclicas, que uno de los signos de los tiempos es la socialización, lo que es una forma de decir socialismo.

Piñera y el presidencialismo

El Presidente Piñera ¿le pide su visión para ampliar la mirada?

No. No voy a ir a decirle nada, y él no tiene mucho tiempo tampoco.

La periodista Carolina Urrejola, a propósito de una entrevista  que le hizo hace un tiempo, dijo que al Presidente no le gusta que lo contradigan.

A ningún Presidente le gusta. Eso se lo puedo asegurar. Me acuerdo cuando era subsecretario de Allende que muchas veces le decía algo que yo tenía la razón, y él escuchaba. Entonces cuando llegaba por segunda vez él decía “fíjese que se me ha venido esta gran idea”, y era lo que yo le había dicho.

¿Le  ha pasado en todos los gobiernos?

Sí, a ningún Presidente le va a gustar encontrarle la razón a un subordinado.

¿Tiene candidato a presidente?

No. Todavía es muy prematuro. Sebastián Piñera lleva un año recién.

Imagen: YouTube / Quinta Visión Televisión.